La crisis social del siglo III en Hispania


La crisis social que atraviesa el imperio en el siglo III afecta a todos los niveles de la sociedad. Durante esta época se desarrollan nuevas relaciones socio económicas que se impondrán durante el Bajo Imperio.

Los latifundios

Uno de los puntos centrales de la crisis del siglo III es la pérdida de importancia de las ciudades en favor de la vida rural. Los latifundios, las grandes propiedades de tierra, comienzan a cobrar mayor importancia. Estos se encuentran fuera de la fiscalización urbana y en ella, se emplean a colonos cada vez en mayor medida.
Además la esclavitud disminuye debido a que hay nuevas fuentes de esclavos ya que las conquistas llegaron a su fin. Dada estas circunstancias es fundamental sustentar a la plebe improductiva.
Para crear fuentes de empleo, se construyeron grandes monumentos y obras públicas y con ello, se produjo un vaciamiento de los recursos de la ciudad.
La tierras públicas que eran arrendadas pasaron a manos privadas y con ello, se perdió una fuente de ingresos en concepto de alquiler.
Dado que la cantidad de tierras propiedad del emperador crecen este tendrá motivos personales para hacer decaer el poder de las urbes. Así surgen nuevos intereses, que se verán representados por diversos grupos que protagonizaron conflictos políticos.
Esta desorganización política y económica trae aparejada un incremento de la inflación. A lo largo del siglo III se produce un fuerte incremento de la inflación y se devalúa la moneda. El denario de plata pierde peso y se convierte en una moneda de plata con una pequeña aleación de plata. Por su parte, la moneda de oro cada vez escasea más y sólo es utilizada por los grandes propietarios y por el emperador.
La inestabilidad política es muy marcada durante el siglo III y los emperadores se suceden de manera rápida y es fundamentalmente en el ejército en donde se deciden los nombramientos. Es la guardia pretoriana la que decide quién será el emperador. Pero no sólo el poder del ejército se ve incrementado, sino que también sus sueldos crecen abrumadoramente. Para hacer frente a la necesidad de dinero los territorios romanos sufren la imposición de nuevos impuestos.
A mediados del siglo II d.C. se ve un gran crecimiento de los latifundios y familias que se dedican al comercio de exportación.
Así el equilibrio económico de la ciudad está muy debilitado y se encuentran claras señales de decadencia que se acentúan durante el Bajo Imperio.
A comienzo del siglo IV, la decadencia de las ciudades es evidente y los latifundios cobran importancia. Esto trae aparejado un cambio en la estructura social y económica en toda la península.

Los latifundios romanos en Hispania

Para tener una idea acerca de cómo eran los latifundios los historiadores se valen de dos fuentes:
Las ruinas arqueológicas y los escritos de la época en los que se describe la vida cotidiana.
Los latifundios dejan de dedicarse a la producción exclusiva de un determinado producto y se combinan la producción agropecuaria con los cultivos de cereales.
En estas circunstancias, la economía es cerrada y aunque existe el autoabastecimiento se carece de comercio.
El trabajo en los latifundios se realiza por campesinos libres. Los propietarios de la tierra son miembros de la clase senatorial. La Iglesia recibe donaciones y se convierte también en gran propietaria.

El ocaso de las ciudades

La vida urbana pierde importancia en favor de la vida rural y poco a poco, los grandes centros se van despoblando.
Así la economía monetaria tiende a desaparecer y a pesar de los esfuerzos de Diocleciano por establecer una moneda fuerte no logran reavivar el antiguo comercio. Posteriormente Constantino, acuña monedas de oro y ocasiona que los campesinos, artesanos y las oligarquías municipales que basan su existencia en las monedas de cobre caigan en la ruina. Esta moneda de oro, sólo es utilizada por los grandes comerciantes.

ruinas baelo claudia
Ruinas de Baeolo Claudia
 
El comercio marítimo que realizaban las sociedades de comerciantes cae bajo el férreo control del Estado.
Hispania, aun en el Bajo Imperio, continúa siendo la región que abastece de granos.

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